DELICIAS TIENE QUE SER DE PRIMERA

Por Antonio Martínez Bermejo, portavoz del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Recientemente hemos podido leer como el concejal de Urbanismo del tripartito municipal defendía que la futura Estación de Autobuses se ubicara en el otro lado de las vías, como una especie de premio de consolación y desagravio por dejar al barrio de las Delicias incomunicado con el resto de la ciudad al otro lado de la vía. Craso error.

Un error por muchas y variadas razones. La primera, no tiene sentido hacer una estación de autobuses separada por la playa de vías de la Estación de Trenes ya que se pierde la interconexión modal de ambos medios de transporte. Es decir, el usuario de autobús que quisiera conectar con un tren tendría que cruzar todas esas vías y viceversa. No es ni moderno ni práctico.

Otro motivo de ese error es que la estación de autobuses tendría que empezar a hacerse cuando quedasen libres las parcelas con el traslado de los talleres y se hubiesen descontaminado los suelos, se hubiese aprobado el nuevo PGOU que va muy retrasado y se hubiese urbanizado ese suelo. Es decir, ineficiente por el lugar y muy retrasado por su ubicación. Por cierto, los componentes del actual gobierno tripartito de izquierdas, cuando estaban en la oposición, criticaban la tardanza en el traslado de los talleres de RENFE a su nueva ubicación en los terrenos de San Isidro. Los vecinos tienen que saber que, ahora que PSOE e Izquierda Unida gobiernan, en estos casi tres años no se ha movido ni un milímetro en el traslado de los talleres. Deberían sentir vergüenza por tan malos resultados.

Pero la gran razón esencial. La idea de hacer la Estación de Autobuses de ese lado de las vías y separado de la Estación de Trenes es un paso más para condenar a Valladolid a ser una ciudad de túneles y pasarelas, donde los trenes campan por sus respetos en la superficie y los vecinos pasan por debajo.

En definitiva, la nueva ocurrencia de los concejales Puente y Saravia condena más a las Delicias a ser un barrio de Segunda categoría. Un despropósito que va a suponer que Valladolid se gaste más de 150 millones de euros para que las cosas se queden como estaban. O incluso peor. Una verdadera lástima.

DELICIAS TIENE QUE SER DE PRIMERA. Artículo de opinión. Por Antonio Martínez Bermejo, portavoz del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.