MÁS PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES, SÍ PERO NO

MÁS PARTICIPACIÓN DE LAS PERSONAS MAYORES, SÍ PERO NO. Artículo de opinión de Rosa Isabel Hernández del Campo (PDF)

Por Rosa Isabel Hernández del Campo, concejala del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Valladolid es una ciudad con un peso muy importante del colectivo de personas mayores (25,35 % de su población). Para satisfacer sus necesidades se ha ido construyendo a lo largo de los años una red de Centros de Personas Mayores, hasta diez y el Espacio de Mayores de Parquesol, dos de ellos situados en el barrio más populoso de la ciudad, el barrio de Las Delicias.

El actual equipo de gobierno, presidido por el alcalde, Óscar Puente, ha iniciado un proceso de reforma del reglamento de estos centros de personas mayores, hecho bastante lógico si tenemos en cuenta que su última reforma data de 2004 y que los cambios sociales que se han ido produciendo en todos estos años nos sitúan ante un nuevo perfil de personas mayores. En mayo de 2017, la concejalía de Servicios Sociales del ayuntamiento de Valladolid realizó una encuesta entre las personas mayores socias de estos centros para conocer en qué términos se debía realizar esta reforma. En el proceso tan solo han participado el 0,4 % de estas personas, 131 personas de las 31.063 que tenía la red de Centros de Personas Mayores en ese momento. Pues bien, en la nueva formulación del reglamento de los Centros de Personas Mayores no sólo no se han tenido en cuenta los resultados de la encuesta si no que se está planteando justo lo contrario del sentir mayoritario de las personas mayores que realizaron la encuesta. La pregunta parece inevitable… ¿por qué revestimos y vendemos como participación un hecho que, antes de realizarse, ya era papel mojado?

Hasta tal punto es así que el propio alcalde ha cuestionado que el ayuntamiento tenga que ampliar la red de estancias diurnas (ciento veinte plazas actualmente) porque no es una competencia propia del ayuntamiento. Me pregunto por qué este equipo de gobierno no elude competencias que tampoco son propias como las Escuelas Infantiles o el Plan de Empleo, ¿o es que hay colectivos prioritarios y otros que no lo son tanto?

En síntesis, las personas mayores alzaron su voz a través de la encuesta de forma contundente: querían seguir participando en las principales decisiones de los centros de la misma forma que lo venían haciendo, que éstos siguieran siendo centros específicos para personas mayores, que se mantuviera la condición de persona mayor socia y que se contemplaran servicios que ahora se quieren suprimir como es el caso de la cafetería.

Vamos a sacar a la palestra cuáles son las líneas maestras del nuevo proyecto de reglamento. En primer lugar, se convierte a los de Centros de Mayores en centros de carácter general, donde cualquier usuario de cualquier edad puede tener preferencia en el uso de las instalaciones y servicios respecto de las personas mayores que habitualmente acuden a los mismos. No hay más que ver el rótulo del antiguo Centro de Personas Mayores “San Juan” recientemente rehabilitado (que sigue sin tener estancias diurnas, por cierto) que reza “CENTRO SAN JUAN” sin más. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

Según los cambios normativos propuestos, además de dejar de existir la figura de persona mayor socia con carnet, se reduce de forma considerable la participación de las personas mayores en la vida de estos futuros centros al limitarse las funciones de los Consejos de Centro, que ya no podrán estar presididos por una persona mayor socia y que tampoco sus miembros se elegirán como hasta ahora, en elecciones democráticas con convocatoria, sino a través de personas delegadas de talleres o personas voluntarias sólo por un año y no por tres como venía siendo habitual. Con carácter general pasan de tener iniciativa a ser meros colaboradores de la persona responsable técnica de cada centro.

Tampoco hay un criterio único para los servicios, programas, actividades y horarios de todos los centros, de tal forma que se llegan a crear discriminaciones en función de las distintas zonas de la ciudad y además no se generalizan servicios con una marcada función social, como las estancias diurnas o el servicio de cafetería, como lugar de encuentro y alivio de la soledad en no pocas ocasiones, además de permitir el servicio de comidas in situ. Quizá también sería conveniente que el equipo de gobierno aclare por qué la rehabilitación del Centro de Personas Mayores de “La Victoria” suprime el servicio de cafetería y no lo ha planteado así en el mencionado “Centro San Juan”.

En definitiva, los Populares consideramos que en la propuesta de reforma del reglamento de Centros de Personas Mayores elaborada por el tripartito municipal de Puente no se ha tenido en cuenta la opinión de las personas mayores y supone un retroceso en cuestiones tan básicas como la de su participación en la vida de los centros. La propuesta, que esperemos que se modifique en su formulación definitiva porque así lo han demandado las personas mayores, adolece de una respuesta contundente y firme como corresponde a una ciudad en la que las personas mayores se merecen, por derecho propio, la consolidación de los recursos puestos a su alcance. Estoy segura de que las personas mayores quieren adaptarse a los cambios de la sociedad, es más son una “lección de vida” en este sentido, pero también estoy segura de que no quieren que estos cambios se produzcan a cualquier precio.