PUENTE, COGIDO POR LOS ESCAÑOS

Por Jesús Enríquez Tauler, concejal-portavoz del grupo municipal Popular del Ayuntamiento de Valladolid.

Puente, cogido por los escaños, pone en peligro el empleo de los trabajadores de Agualid para seguir en el sillón de la Alcaldía. El Ayuntamiento volverá a gestionar el agua con una entidad pública empresarial financiada al 100% por el Ayuntamiento. Así lo ha aprobado el tripartito del señor Puente, tragando el sapo que le han obligado a comer sus socios de gobierno.

El señor Puente, partidario de gestionar el agua a través de una empresa mixta con un socio privado, ha renunciado a hacerlo ante el órdago de sus aliados en el gobierno. Los concejales comunistas que le sostienen en la Alcaldía le han dado a elegir entre conservar el bastón de mando o gestionar el agua con una entidad solamente municipal. La decisión ha sido tan clara como el líquido elemento. El señor Puente, cogido por los escaños, ha optado por su interés particular en vez de atender al interés general, con el único objetivo de mantenerse en la poltrona.

Sin duda es una opción legítima, pero... ¿es la mejor opción para la ciudad? Según la Confederación Vallisoletana de Empresarios no lo es. Calculan que hacerlo así, nos costará a los vallisoletanos medio millón de euros más al año que con una empresa privada.

Los argumentos que se ofrecen parecen consistentes. Una empresa consigue mejores precios en el mercado y reduce los costes de explotación en mayor medida que una empresa pública. De hecho, el precio que paga Agualid por la energía eléctrica es un 12% más barato que el que paga el propio Ayuntamiento, y son muchos vatios los que se consumen al cabo del año. Además, la gestión privada mediante concesión durante estos casi 20 años, ha reportado a las arcas municipales unos ingresos mediante canon, que han servido para mejorar las tuberías de las redes de abastecimiento y de saneamiento y las propias plantas potabilizadoras de Las Eras y de San Isidro de las que bebemos todos, y han permitido modernizar la Depuradora de Aguas Residuales del Camino Viejo de Simancas, habiéndose invertido más de 100 millones de euros.

Un canon que perderá el Ayuntamiento. Un hecho que lamentaba el propio Concejal de Hacienda socialista, ante una merma de ingresos en torno a los 6 millones de euros según la Intervención.

Toda una confesión de que la gestión pública del agua nos va a salir mucho más caro a los vallisoletanos porque el señor Puente, a toda costa, quiere mantenerse en el sillón, o mejor dicho, «a todo coste para los contribuyentes», en vez de mirar por el interés general de la ciudad.

En cuanto al personal, de seguir con una concesión los trabajadores no perderían su empleo ya que el nuevo concesionario tendría la obligación de subrogar ­de hacerse cargo a toda la plantilla, mientras que con la empresa pública no existe esa garantía. La ley convierte a los trabajadores de la actual Agualid en empleados indefinidos no fijos.

Una expresión absolutamente contradictoria en sus términos, ya que la condición de indefinidos dura menos que un hielo al sol, porque las plazas se tienen que sacar a concurso en el plazo improrrogable de tres años, lo que no asegura a nadie que vaya a quedarse con el puesto de trabajo, al poder optar a él cualquier persona que cumpla los requisitos.

Desde el grupo popular seguimos apostando por la gestión del agua mediante concesión. La de estos años ha sido un éxito. El agua no ha dejado de ser pública.

El precio del agua es de los más baratos de España. La calidad del agua ha mejorado de forma notable. Se han modernizado todas las infraestructuras. No se ha cortado el agua a ningún vecino por impagos. Y la empresa ha tenido un beneficio muy ajustado.

El señor Puente tendrá que esforzarse en convencer a los ciudadanos, que el ente público empresarial va a mejorar estos resultados. Por el momento, ya han anunciado que subirán los precios del agua, por encima de lo ha venido subiendo el índice de precios al consumo.

En Valladolid ya sabemos qué pasó con el agua cuando lo gestionó una empresa 100% municipal como era ASVA. Los precios subían sin control, llegando algún año hasta el 20%. No se cobraba a quien no pagaba, en muchos casos. No se sabía el agua que se perdía por fugas en las redes, los costes se desmadraban y hasta se llegó a cortar el agua al pueblo vecino de Zaratán. Todo un ejemplo de mala gestión y de peor agua.

Esperemos que para que no se ahogue el regidor no se acaben ahogando, otra vez, las cuentas del ayuntamiento y paguemos el pato ­mejor dicho el agua­, todo el vecindario.