EL PRESUPUESTO DEL AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID PARA 2016 ES UNA OPORTUNIDAD PERDIDA

Por Alfredo Blanco Montero, Concejal del Grupo Popular del Ayuntamiento de Valladolid.

El pasado 23 de diciembre, se aprobó por el Pleno municipal el presupuesto del Ayuntamiento de Valladolid para el próximo año que desciende a 260 millones de euros. Esta es una mala noticia para los vallisoletanos pues el hecho de que baje 4 millones de euros respecto al presupuesto de 2015 supone que haya menos recursos económicos para la prestación de servicios básicos al ciudadano, para la ayuda a las personas más necesitadas y para la modernización y desarrollo de nuestra ciudad. Resulta incomprensible que en un momento en que España está creciendo económicamente al 3,5% el Ayuntamiento de Valladolid apruebe para 2016 un presupuesto restrictivo, que baja un 1,4% respecto a 2015, lo cual no es sino la constatación de la falta de ideas del gobierno municipal tripartito para aprovechar el viento a favor que propicia la situación económica nacional y para generar ingresos sin meter la mano en el bolsillo de los vecinos.

Digo esto porque éste es el presupuesto del catastrazo del alcalde y de la subida de impuestos. Un catastrazo que impide que los vallisoletanos nos beneficiemos de la bajada del IBI acordada por el Gobierno de España en un 10%, reducción de la que sí se van a beneficiar los leoneses, los burgaleses o, aquí al lado, los vecinos de Arroyo de la Encomienda, por poner solo unos ejemplos. Y un catastrazo que supone una subida del impuesto de plusvalías para todos los vallisoletanos. Esa es la razón por la que se prevé ingresar el año próximo dos millones de euros más por este concepto.

Lo lógico es que si el presupuesto municipal baja en 4 millones de euros los gastos desciendan en la misma cuantía. Pero no, el gasto corriente crece en casi 17 millones de euros. Ahí es nada. Contra toda lógica, el Ayuntamiento de Valladolid va a gastar más en 2016 con un presupuesto que baja que en 2015 con un presupuesto superior. La conclusión es clara: se abandona la política de contención del gasto público y se vuelve al despilfarro del dinero de los ciudadanos.

Y claro, si el gasto corriente sube desmesuradamente algo tiene que bajar. Y lo hace aquello que no debería reducirse: la inversión. Efectivamente, la inversión municipal cumple un papel fundamental como elemento dinamizador de la actividad económica y generador de puestos de trabajo, y es el termómetro que sirve para calibrar el nivel de modernización y desarrollo de una ciudad. Pues bien, la inversión municipal baja de forma estrepitosa, casi 20 millones de euros respecto a 2015. En un contexto económico en el que la inversión pública es más necesaria que nunca, la cifra de inversión presupuestada por el gobierno tripartito para el próximo año es una de las más bajas en la historia democrática reciente del Ayuntamiento de Valladolid, al menos en los últimos veinte años. Así las cosas, se puede afirmar que la contribución del Ayuntamiento de Valladolid a la generación de riqueza y a la creación de empleo en 2016 va a ser absolutamente nula.

Y por si fuera poco lo dicho hasta ahora, hay otro aspecto del presupuesto municipal muy preocupante: la forma como se han estimado los ingresos. Y es que la confección del presupuesto municipal se ha llevado a cabo de forma contraria a lo que dicta el sentido común. El gobierno tripartito lo primero que ha hecho es decidir cuánto dinero va a gastar y luego ha previsto los ingresos a capón para cuadrar los números. Por esa razón, encontramos partidas de ingresos que están infladas. Ahí van algunos ejemplos: la estimación de ingresos procedentes del impuesto de construcciones, que asciende a 3 millones de euros cuando en 2015 se presupuestaron 1,5 millones de euros y hasta la fecha se ha recaudado poco más de esta cantidad ; la estimación de ingresos procedentes de la tasa de la ORA, que asciende a 5,5 millones de euros cuando en 2015 se presupuestaron 400.000 euros ; o la estimación de ingresos procedentes de la venta de parcelas, que asciende a más de 14 millones de euros cuando en 2015 se presupuestaron apenas 7 millones de euros y hasta la fecha no se ha recaudado ni un solo euro, es decir, no se ha vendido ni una sola parcela. En este caso, resulta especialmente llamativa la advertencia que hace el interventor municipal en su informe alertando de la improbabilidad de que el Ayuntamiento recaude cantidad económica alguna por este concepto, en cuyo caso no podrían abordarse las inversiones previstas y se pondría en serio riesgo la salud económica municipal.

En definitiva, el presupuesto del Ayuntamiento de Valladolid para 2016 es un presupuesto irreal, confeccionado sin ningún rigor, con un desorbitado incremento del gasto público y una pírrica inversión, lo que va a producir como inevitable consecuencia un brusco frenazo a la modernización y desarrollo de nuestra ciudad. Y ello se va producir en un momento económico favorable a nivel nacional que el gobierno tripartito debería haber aprovechado. Por eso, el presupuesto municipal para el próximo año es, lamentablemente, una oportunidad perdida.

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