DEL PITA PITA DEL

Por Borja García Carvajal. Concejal del PP del Ayuntamiento de Valladolid.

Hace unos años tuve la suerte de poder visitar la India en un trepidante viaje como mochilero. Quedé maravillado por un país de colores y olores intensos. Un país de tradiciones y convivencia de diferentes religiones. un país de contrastes donde puedes observar la opulencia de palacios y resorts de lujo y la dura pobreza de la mayoría de la población. Una de las cosas que más llama la atención es la cantidad ingente de vehículos que, sin más norma de circulación que el uso del claxon, campan por el país, la gran mayoría de la empresa Tata Motors. Un gigante de la industria del automóvil que con su expansión ha adquirido compañías como Ford, Jaguar o Land Rover. También ha tenido algún traspié en los últimos años en su intento de inserción en España, sin embargo, no cabe duda de que Tata es un ejemplo del potencial económico presente y sobre todo futuro con el que cuenta este país de más de 1.200 millones de habitantes.

Con esta introducción quiero dejar clara mi admiración por este país y mi convencimiento de que establecer relaciones comerciales con la India desde Valladolid ha sido siempre y es también a día de hoy un gran acierto. Sin embargo, no están tan lejos los tiempos en los que parte del equipo de gobierno actual del Ayuntamiento de Valladolid no veía con tan buenos ojos el establecimiento de relaciones desde alcaldía. El bueno de Manolo  Saravia nos dirá que ahora este detalle no es tan importante, como pasó en el pleno pasado con el Pádel Tour en la Plaza Mayor. Al final va a resultar que todo lo que hacía Javier León le molestaba y lo que hace su “amigo” Óscar Puente, no tanto.

Donde dije digo, digo Diego. Antes estaban en contra del pádel en la Plaza Mayor, ahora tragan por interés. Antes decían que los sueldos eran demasiado altos, ahora tragan y los cobran por interés. Antes los viajes del alcalde a la India no eran de su agrado, ahora tragan por interés. Antes la Sociedad Mixta de Turismo era poco menos que el demonio, ahora tragan por interés. A este paso veo a los concejales de Izquierda Unida de cofrades en todas las procesiones de Semana Santa cantando la Salve a la puerta de nuestras iglesias. Si es que el sillón parece que también ha logrado enganchar a ese señor campechano que con buenas formas ejercía una oposición idealista y epistolar.

Lo que han unido los pactos postelectorales que no lo separen los principios o las ideas. Además, si el PP quiere garantizar el Pádel en la Plaza Mayor, ya está el alcalde al quite para convocar una rueda de prensa el día antes y afirmar lo contrario de lo que luego votan en el pleno. Si se hace una rueda antes de cada pleno, no tendrá que pasar por el mal trago de votar nada a favor de lo que proponga el Partido Popular. Porque si uno se agarra fuerte al sillón, el otro le echa pegamento por si decide levantarse por error.

Allá cada uno con su conciencia y su incoherencia, que al final son los vecinos los que deciden. A lo mejor todo es más sencillo y primario y lo que sucede es que al bueno de Manolo le hacía ilusión ser el alcalde por unos días, aunque sea accidental. Los instintos primarios parecen ser más fuertes que la ideología y quién sabe si en base a nuevos acuerdos, Izquierda Unida seguirá apostando por los barrios sin coches, salvo que sean de la marca Tata, que el capital indio parece menos capital y sus motores menos contaminantes ya que vienen al ritmo de la famosa canción "Del pita pita del ".