LAS GALLINAS QUE ENTRAN POR LAS QUE SALEN

Por Borja García Carvajal, concejal del PP del Ayuntamiento de Valladolid.

Nadie negará que el de los trileros es un oficio fascinante. Nada por aquí, nada por allá, cuatro giros y “¿dónde está la bolita?”. Desde luego es una profesión de riesgo. Riesgo a que se te enfade uno de los primos a los que se la estás dando con queso. Riesgo a que te falle el truquito y se te escape más de una bolita. Pero sobre todo, riesgo a que aparezca la pasma y tengas que salir pitando con los bártulos a otro lado. El trile, también llamado mosqueta, Pepito paga doble, ¿dónde está la bolita? o la bolita, es un juego que no sólo se practica en ambientes del hampa o de estafadores, sino que también aparece muchas veces ligado a la política actual.

Un maestro de ello es el alcalde de nuestra ciudad, el fotoadicto Óscar Puente. Así nos lo enseñó nada más comenzar la legislatura. Voy a quitar la tasa de basuras anunció a los cuatro vientos y mientras con una mano nos rebajaba a los vallisoletanos esa carga, con la otra nos quitaba la rebaja del 10% en el IBI que nos aplicaba el gobierno central a todos los vecinos. Un truco digno del mejor trilero, ya que al subir lo mismo que rebajaba el gobierno de Mariano Rajoy, nadie notaría la diferencia en el recibo, sin embargo, nos ha hurtado una rebaja que en otros ayuntamientos sí que se ha producido. Además, recientemente ha anunciado que va a subir el IBI y el IAE a las que él denomina “grandes empresas”. Gran ayuda, sin duda, para propiciar la venta y el mantenimiento de los empleos de empresas como Lauki o Dulciora.

Ahora comenzando el segundo curso del gobierno tripartito, vuelven a sacar los tres cubitos y la pelotita. Esta vez lo hacen con AUVASA. Comenzaron la legislatura con la medida estrella de ampliar la gratuidad del bus urbano hasta los 12 años. En el trile tradicional es lo que se llama el enganche del primo. Una medida buena para los hogares y aparentemente inocente pero que, sin lugar a dudas, algo escondía. Y ahora lo vemos, ya que para compensarlo ya han anunciado una subida del billete ordinario (ahora en 1,40€) y del billete de bonobús (ahora en 0,70€).

También los rumores apuntan a que se van a sacar de la manga una tarifa plana al “módico” precio de 40€ mensuales. Es decir, que salvo a los trabajadores que tengan horario partido y vayan siempre en bus, al resto de trabajadores con jornada continua, estudiantes, pensionistas, parados, etc. que quieran tener tarifa plana, van a acabar pagando bastante más de lo que pagan ahora. Y digo bien, ahora, porque con las subidas que ya han anunciado, a lo mejor hasta los 40 euros mensuales salen baratos.

Siguen, probablemente por orgullo, sin poner en marcha la tarifa plana para jóvenes estudiantes (15€ al mes) o las bonificaciones y exenciones para desempleados que desde el Grupo Popular se han venido proponiendo. Lo lanzamos en el mes de noviembre y lo hemos repetido hasta la saciedad porque consideramos que estas dos medidas sí que facilitarían la vida de los vallisoletanos con menos recursos, porque, al fin y al cabo, en eso consiste principalmente la labor municipal.

En definitiva, parece que en este juego de trileros al que nos somete el tripartito municipal, los que siempre acaban perdiendo son los vecinos que ya se echan las manos a la cabeza y al bolsillo cada vez que el alcalde anuncia una medida para aliviarles las cargas fiscales. En Valladolid con Óscar Puente, en cuestión de tasas e impuestos, prima la máxima que popularizó el gran José Mota; las gallinas que entran por las que salen.