UNA ESPAÑA SENSATA EXIGE UN GOBIERNO SENSATO

Por Jesús Enríquez Tauler, portavoz del grupo Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Los españoles, el domingo pasado, han apostado por la moderación y no por los extremismos. Por la «evolución» y no por la «revolución».

Por un camino de reformas que debe liderar el Partido Popular, con más legitimidad que antes, contando con todas las fuerzas políticas no rupturistas con el modelo de sociedad que queremos la mayoría de los españoles.

Unas reformas que son inaplazables para corregir aquello que no funciona, o que ya no sirve para dar respuesta a las necesidades actuales de los ciudadanos, y corregir «errores» y «horrores» que todos repudiamos (corrupción, déficit de independencia de los poderes del Estado, desigualdades sociales, tensiones territoriales, etc.).

Para todo ello, hacen falta actitudes ­y aptitudes­ que estén a la altura de las circunstancias. Menos mirarse cada uno al ombligo y más mirar por el bien común, buscando lo que nos une, a modo de mínimo común denominador.

Rajoy hace bien en tender lama­ no primero a los socialistas, como segunda fuerza más votada. Sería bueno que hubiera un acuerdo de legislatura, que asegurase una estabilidad para emprender esas reformas que todos tenemos en mente, al que se pudiera sumar también Ciudadanos.

Estos pactos no son imposibles en otros países de nuestro entorno. A menudo se producen matrimonios de conveniencia para evitar gobiernos irresponsables, o sumamente peligrosos para el orden social.

Por eso, una de las prioridades pasa por modificar la ley electoral, para que sea más representativa de la voluntad popular expresada en las urnas, y para arbitrar mecanismos que favorezcan esas alianzas, en pro de combatir procesos involucionistas.

Cuando existe una diferencia de votos tan importante entre las distintas candidaturas, parece lógico y deseable, que sea la lista más votada quien forme gobierno. En Grecia, por ejemplo, Alexis Tsipras obtuvo un «bonus extra» de 50 diputados por ser la lista más votada (algo que, por cierto, no hemos visto prometer al Podemos español).

Aquí. en cambio, se ha descabal­ gado de numerosas alcaldías al PP siendo la lista más votada, con diferencias muy notables respecto de sus competidores.

En Valladolid lo sabemos bien. Tenemos el alcalde con menos votos directos de los ciudadanos de la democracia, gracias a acuerdos en despachos ­a toro pasado­, que para lo único que están sirviendo es para disfrutar del poder que no les dieron directamente los votantes y para convertir al ayuntamiento en una torre de Babel, que tiene paralizados o adulterados Los grandes proyectos de la ciudad, haciéndola perder empleo e inversiones y sin ningún avance social.

El Sr. Puente es el alcalde del cambio «a peor», y por eso el PP ha obtenido resultados, en nuestra ciudad, mejores aún que en las elecciones locales y generales del año pasa­ do. Unos resultados que auguran su relevo de la Alcaldía más pronto que tarde.

España ha dado, una vez más, muestras de una sensatez en estas elecciones que exige en, justa correspondencia, un gobierno sensato y eso pasa por la generosidad y responsabilidad de los partidos que quieren reformas y no rupturas. Evolución y no revolución.