UN PROYECTO EDUCATIVO DE PELÍCULA. El Colegio Público Allúe Morer, de Delicias, referente nacional con “In Crescendo”

UN PROYECTO EDUCATIVO DE PELÍCULA. El Colegio Público Allúe Morer, de Delicias, referente nacional con “In Crescendo”

Por Araceli Valdés Tremiño, Concejala del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Numerosas películas han abordado la importancia de la educación artística en la vida de un chico. En el "Club de los poetas muertos" ocurría con la poesía; en "Cinema Paradiso" con el cine; en "Billy Elliot" era la danza y, en "Los Chicos del Coro" la música. En esta última, la música se convierte en un medio privilegiado para cambiar a las personas y transformar el mundo.

Recientemente tuve el privilegio de asistir al "Allúe Morer" para disfrutar con la última de las actividades del coro escolar, creado para completar un extraordinario proyecto, desarrollado a lo largo de estos últimos ocho años: La orquesta infantil "In Crescendo". He de confesar que me invadía hace tiempo una curiosidad grande por conocer la trayectoria de una experiencia, que es objeto de interés por parte de estudiosos e investigadores. El miércoles, 30 de mayo de 2018 pude comprobar que los resultados son de película.

La orquesta infantil “In Crescendo”, integrada por alumnos y profesores del centro, cuenta con el apoyo de profesores de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y voluntarios del Conservatorio Profesional de Música de Valladolid. Esta Iniciativa pionera en España, surgió en el año 2010 por iniciativa del Área Socioeducativa del Auditorio “Miguel Delibes” y de la OSCyL. No puedo ocultar mi satisfacción al evidenciar que los objetivos fundamentales que se me plantean - en la Dirección Provincial de Educación - en ese año 2010, se han logrado y lo que entonces me pareció un proyecto apasionante y digno de apoyo es hoy es una realidad consolidada, plena de numerosos e importantes logros:

El alumnado participante no sólo ha mejorado notablemente en cuanto a la adquisición de conocimientos musicales, sino que la actividad de la orquesta ha incidido en todos los aprendizajes escolares ya que todas las competencias básicas han resultado favorecidas. Justamente esto es lo que ha animado al profesorado del centro a avanzar en la construcción de un currículo integrador que posibilite que la totalidad del alumnado pueda beneficiarse de los efectos positivos de la música. Por fin voy a poder contemplar, en vivo y en directo, los resultados de una experiencia sobre la que tanto he oído hablar, de la que tanto he leído y en la que tantas veces he pensado.

Me recibe, a la entrada del colegio, Miguel Ángel, un joven y cordial Jefe de Estudios, que me acompaña al aula destinada a los ensayos del coro; un espacio amplio, bien iluminado e insonorizado. Junto a la entrada del aula, en la pared del amplio pasillo, una serie de murales recuerdan a personas que, de diversas maneras han tenido una influencia positiva en la vida del centro. Y uno de ellos constituye un sencillo recuerdo, un merecido homenaje, a la figura de Angelines Porres, Concejala del Grupo Popular del Ayuntamiento de Valladolid. Tuvo un papel muy relevante en la puesta en marcha de esta orquesta infantil. Su apuesta por la música como motor de desarrollo personal en los niños es la clave que explica buena parte de estos éxitos. En el aula de ensayo me encuentro con Henar, la directora del centro y con Ion; este joven músico, perteneciente al área socioeducativa de la OSCyL, dinamiza y dirige el coro del Allúe Morer.

Antes de iniciar la actividad, me permiten hablar un poco con los alumnos, dirigirles alguna pregunta. Los datos que conozco, resultado de las encuestas que el centro ha pasado a los alumnos, en el marco del proyecto de innovación educativa que están desarrollando, nos dicen que, además de una mejora en los resultados académicos, los alumnos que participan en la orquesta han progresado en entusiasmo, motivación, atención y hábito de escucha activa. Pero yo ahora quiero conocer, de primera mano, cuáles son las sensaciones de estas niñas y niños al participar en el proyecto, qué ha supuesto para sus vidas. Y lo que escucho de labios de Fátima o de Daniel, miembros de un nutrido grupo de niños de un amplio mosaico multicultural, es realmente emocionante:

Valoran su participación en esta experiencia formativa como un auténtico privilegio. Para algunos, como Samuel, la posibilidad de contar con un instrumento, un violín, algo que jamás pensaron que podrían alcanzar, “un pequeño lujo”, dice él. Y añade que para él la actividad supone “felicidad y diversión”. Mohamed, que ha llegado este curso a España y al colegio, es ya capaz de improvisar melodías con la flauta travesera y lo único que lamenta es perderse el concierto de mañana en el auditorio. Bueno, le dice el profe, todo llegará. Sheila y Salma participaron en el concierto de coros del pasado 19 de mayo y el auditorio les impresionó. Era la primera vez que pisaban aquel escenario.

Antes de proseguir la clase, me invitan a participar en una actividad relacionada con el concepto “paisaje sonoro”. Me siento en el centro del círculo formado por los alumnos y cierro los ojos. El silencio es absoluto. Enseguida, procedentes de los diferentes puntos que integran el amplio corro, empiezan a llegarme sonidos que, poco a poco, van componiendo un paisaje real: viento, olas, gaviotas. Al rato, me piden que abra los ojos y les diga qué es lo que he percibido y contesto que me sentía a la orilla del mar, en la playa. Repetimos la experiencia y ahora es la imagen de la selva la que percibo con toda claridad. Los alumnos han actuado de un modo riguroso, coordinado, perfecto.

Prosigue la clase y, como se trata de la última sesión del curso, Ion les pide que propongan ellos qué canciones quieren interpretar y piden dos: “La vida es un carnaval “y “El pescador”. Sorpresa a la guitarra de Ion se le une Miguel Ángel, el jefe de estudios, con un saxo. Al alimón, desarrollan una dinámica extraordinaria.

La clase va acabando. Los alumnos salen en orden y relajados para dejar espacio al segundo grupo que ya va entrando.

Al salir del centro me presentan a Aida, trabajadora social integrada también en las actividades del centro y que presta su apoyo al proyecto.

Reflexionando a mi regreso sobre esta experiencia que acabo de vivir, creo que el nombre que se eligió para el proyecto, “In Crescendo”, estuvo muy bien elegido. Primero, porque se trata de un término propio del lenguaje musical. Pero también tiene un significado más amplio que se refiere a la progresión creciente, en suma, al crecimiento. Esta experiencia, que es un orgullo para el barrio de Delicias, para Valladolid y una joya para el sistema educativo de Castilla y León, resulta un ejemplo pionero para toda España, que ha conseguido que estos niños y niñas crezcan, cada día como personas; que progresen sus familias; que mejore más y más su colegio. En definitiva, una experiencia de película que sin duda les recomiendo.

Desde el Grupo Municipal Popular siempre hemos apostado por este proyecto, el seguimiento ha sido constante; nos felicitamos por los logros conseguidos y no nos cansaremos de impulsar actividades novedosas que puedan contribuir a la excelencia del sistema educativo. Un sistema educativo “de película”.