NO PODEMOS VOLVER LA CABEZA

Por Mayte Martínez Jiménez, concejala del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

En el mes de noviembre se celebran en el Ayuntamiento de Valladolid dos días de especial relevancia: el día 20 conmemoramos el Día Universal de la Infancia y el día 25 el Día Internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.

Valladolid es una ciudad solidaria y comprometida con los derechos de los niños y las mujeres, dos pilares básicos en nuestra sociedad. Son días de reivindicación de sus derechos, pero también de esperanza e ilusión.

La Convención sobre los Derechos del Niño es el tratado internacional de la Asamblea de Naciones Unidas que reconoce los derechos humanos básicos de los niños, niñas y adolescentes. Tuvo lugar el 20 de noviembre de 1989 y en España fue ratificado el 30 de noviembre de 1990.

Los cuatro principios fundamentales de la Convención son:

  • La no discriminación.
  • El interés superior del niño.
  • El derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo.
  • La participación infantil.

Valladolid cuenta desde 2012 con el sello de Ciudad Amiga de la Infancia (CAI). Ello implica a nivel institucional una serie de compromisos y actuaciones de promoción y defensa en favor de los derechos de los más pequeños. Ello fue, entre otras cosas, gracias a la puesta en marcha por el grupo municipal Popular en 2011 del I Plan Municipal de Infancia, cuyo objetivo era reconocer los derechos de la infancia y adolescencia, con acciones encaminadas a desarrollar sus capacidades físicas, afectivas, intelectuales y sociales, mejorar su calidad de vida y evitar situaciones de riesgo o exclusión social, para que estos niños y niñas pudieran desarrollar su derecho a la salud, a la educación, al ocio y a la participación. El futuro está en sus manos, por eso, cuidémoslos y hagamos de ellos ciudadanos críticos, comprometidos, responsables y solidarios.

La violencia de género es una de las mayores lacras de nuestra sociedad. Por desgracia y con relativa frecuencia, nos encontramos con desagradables noticias de mujeres y/o de sus hijos que han muerto en manos de su pareja o expareja. Es una muestra evidente de abuso de poder y de la desigualdad que aún existe entre hombres y mujeres y que deja constancia de que, pese a los avances, aún queda un largo camino por recorrer.

Ya en 2009, el grupo municipal Popular elaboró el I Plan Municipal contra la Violencia de Género. Dicho plan pretendió ser un marco de referencia que guiara la actuación municipal contra la violencia machista, de apoyo a las víctimas y a sus familias.

A pesar del gran esfuerzo que hacen las administraciones públicas para luchar contra esta lacra la situación no revierte. Afortunadamente, el pasado 28 de septiembre el Pleno del Congreso firmó un Pacto de Estado contra la Violencia de Género, con la incomprensible abstención de Unidos Podemos. Este nuevo pacto no solo considera la violencia ejercida por parejas o exparejas, sino todos los tipos de violencia contra las mujeres incluidas en el Convenio de Estambul; además de la física, psicológica y sexual incluye entre otras la violación, la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el acoso sexual, el acoso por razones de género, etc.

Un pacto de estado con 213 medidas concretas de actuación y una dotación presupuestaria de 1.000 millones de euros en 5 años. Medidas centradas, entre otras, en el ámbito de la educación, la justicia, la sanidad y el trabajo. Para poder avanzar es necesaria una absoluta implicación de todas las instituciones y agentes sociales, pero también de la ciudadanía. Todos y todas tenemos que aportar nuestro granito de arena, olvidar ideologías y apoyar de manera unánime a las víctimas, rechazar la violencia de género y a los maltratadores.

No podemos volver la cabeza, ¡NO podemos!