DELICIAS DEL VIAJE CONSTITUCIONAL

40 años de aquella Navidad de 1978.

Por José San José Merinero, concejal del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

“Viajar es vivir”, como dijo el famoso autor danés de cuentos, Hans Christian Andersen (1805-1875) que visitó casi todos los países europeos, incluido España.

En el siglo XIX pocas personas tenían la posibilidad de viajar, y el viajero tenía que contar con innumerables dificultades y peligros en el camino. Sin embargo, el deseo de conocer el mundo ha sido siempre irresistible y mucho antes de los viajes de formación y de turismo del siglo XIX, este deseo ha llevado al ser humano a emprender viajes impresionantes a lo desconocido. Basta mencionar ejemplos tan conocidos por los españoles y los daneses como el de los conquistadores de América o el de los vikingos respectivamente.

¡Qué diferencia del turismo moderno! Ahora casi todos los ciudadanos de Europa pueden visitar a sus vecinos y hasta viajar a otros continentes sin invertir mucho tiempo ni mucho dinero. Y afortunadamente, el objeto de los viajes es ahora estrictamente pacífico.

A mi juicio, esta posibilidad es uno de los avances más importantes del Estado moderno del bienestar. Llegar a conocer a otras gentes, otra historia, otras culturas y tradiciones, es una riqueza sin igual tanto para el desarrollo personal e intelectual como para la comprensión entre los pueblos.

Personalmente he tenido el privilegio (por mi actividad principal, la automoción), de vivir y trabajar en países europeos tan distintos como República Checa, Alemania, Austria, Países Bajos, Bélgica, Francia, Suiza, Hungría, Italia, Mónaco y Portugal. Todas estas estancias me han resultado sumamente interesantes al brindarme la posibilidad de conocer a fondo a estas sociedades, sus estructuras políticas y sus pueblos. Y estoy más convencido que nunca de que Europa tiene una riqueza y potencial cultural y social incomparables.

Me resulta muy grato ver mis viejos álbumes de fotos y observar de esa manera como mi querida España se ha desarrollado durante las últimas décadas, y especialmente desde aquella Navidad de 1978 en la que estrenamos nuestra Constitución. En casi todos los sentidos ha sido un desarrollo muy positivo que significa que, hoy en día, ciertamente no se puede emplear el viejo dicho de que Europa termina en los Pirineos.

Para ser más exactos fue un geógrafo francés a finales del siglo XIX el que escribió “África empieza en los Pirineos”. Era una percepción muy generalizada en Europa de la distancia que por aquel entonces sepa-raba a España del resto del continente.

Hoy semejante afirmación no vale ya ni como ofensa. A la esencia de la España actual pertenece su condición de país europeo. Europa es nuestra cotidianidad y nuestro marco permanente de referencia. Pero es que, históricamente, ningún otro país del continente ha tenido un camino tan largo, tan difícil y tan decidido para mantener su condición de europeo, como España.

Como también fue difícil el éxito de la pacífica transición política española con la reforma que permitió pasar de un régimen autoritario a un sistema democrático “de la ley a la ley”, es decir, sin quiebra formal de la legalidad y por tanto sin destruir el Estado, ni el orden ni la paz civil. Y si hay alguien que fue el “motor” del cambio, el “empresario” de la obra y el “piloto” que manejó con pulso firme la nave del Estado en su travesía hacia la orilla democrática fue nuestro Rey Juan Carlos... Cuarenta años ya...

Comenzó en aquella Navidad de 1978 un viaje apasionante con un vehículo de alta gama, con las mejores prestaciones y con las mayores seguridades, de esos que se hacían antes, para que duraran “toda la vida” de ésos que aún hoy nos llaman la atención porque ya entonces tenían lo que hoy aún es opcional.

Sería interminable la lista de éxitos que como país hemos conseguido desde que contamos con este instrumento político, pero baste decir que desde el año 1978 la renta per cápita de España se ha multiplicado por 13, la organización territorial del Estado se ha desarrollado al máximo permitiendo una descentralización y un autogobierno difícilmente comparable.... Con tan versátil vehículo entramos en la UE, aunque tuviéramos que ajustar alguna pieza a sus estándares y asistimos a sus sucesivas ampliaciones; el establecimiento en Maastricht de la ciudadanía europea, el acuerdo Schengen de supresión de pasaportes y simplificación de trámites aduaneros y la implantación de la moneda única, han hecho del territorio de la Unión, del Mediterráneo al Báltico y, del Atlántico a la frontera rusa, un todo único y continuo. Y de nosotros, la primera generación de habitantes de este viejo continente que poseemos la condición de ciudadanos europeos.

Aquel 1978 automovilísticamente hablando nos dejó gratos recuerdos, Renault inaugura su factoría de Palencia y Mercedes construye su motor diésel número dos millones y se convierte en la primera potencia mundial en mecánicas de gasoil. La gasolina sigue encareciéndose y su precio es de 40 a 49 pesetas por litro mientras el litro de gasoil, en un parque en el que los diésel no llegan al 2%, cuesta sólo 21 pesetas. En Francia se forma el grupo PSA y se alinean Peugeot, Simca-Chrysler y Citroën. Coche del año: el Porsche 928, cargado de tecnología... mecánica muy fina.

Como mecánicos muy finos tienen que ser los que osen meter la mano en nuestro magnífico vehículo constitucional para cualquier modificación que resulte imprescindible.

Desde el grupo municipal Popular somos muy conscientes de la magnífica “máquina” con que contamos y estaremos siempre atentos a su protección, mantenimiento y cuidado... le quedan muchos kilómetros por delante de viaje y todos vamos dentro.

¡Feliz Navidad!