LA FIESTA NACIONAL

LA FIESTA NACIONAL. Artículo de opinión de Mercedes Cantalapiedra Álvarez

Por Mercedes Cantalapiedra Álvarez, concejala del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Es bien conocida la importancia que las fiestas de toros, en su sentido más amplio, han tenido en España desde hace más de un milenio. Prácticamente no hay en España pueblo o ciudad que no cuente con manifestaciones festivas y/o culturales en las que la tauromaquia, en sus distintas modalidades, constituya un referente en la actividad económica, social y cultural para sus habitantes. Ya sean los sencillos y tradicionales festejos populares que mantienen y conservan la afición, y colaboran a la viabilidad del entramado económico que gira alrededor del mundo del toro; ya sean los magnos espectáculos taurinos de relevancia económica y mediática.

También es conocida la repercusión cultural que las fiestas de toros han tenido a lo largo de la historia. En las artes plásticas, pintores como Goya, Vázquez Díaz, Gutiérrez Solana, Ignacio Zuloaga, Juan Barjola o Pablo Picasso y escultores como Mariano Benlliure o Venancio Blanco, han dedicado series enteras al tema taurino.

En la música, el arte taurino ha provocado la creación de un “género”, el “pasodoble”, prácticamente exclusivo de las fiestas de toros, aunque también ha sido tema de inspiración para el argumento y la música de grandes óperas y de otras piezas musicales.

En la literatura son muchos los autores españoles que han tratado el tema taurino, pero también escritores en otras lenguas han introducido la tauromaquia en sus obras de creación literaria; entre ellos podemos destacar el caso del novelista norteamericano Ernest Hemingway, Premio Nobel de Literatura en el año 1954.

Como en tantos otros aspectos de la sociedad española, han tenido que ser los foráneos los que den el primer paso en la valoración de lo nuestro. Así, en la vecina Francia en abril de 2011 se declararon los toros como Patrimonio Cultural Inmaterial, mientras en nuestro país se prohíben las corridas de toros en algunas comunidades en un afán intervencionista por ideologizar las manifestaciones ancestrales de la cultura de un pueblo.

El 7 de septiembre de 2010, el Pleno de la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Valladolid, aprobó por mayoría absoluta la Declaración de Valladolid como Ciudad Taurina, “en defensa de uno de los aspectos más relevantes de nuestro patrimonio cultural y artístico, especialmente vinculado a nuestra ciudad, así como manifestar nuestra repulsa a las prohibiciones territoriales, dirigidas a erradicar ese patrimonio cultural común y a cercenar la igualdad de los españoles para acceder a su disfrute o ejercicio profesional, en cualquier parte de España.

Lamentablemente, nuestros gobernantes, con el Sr. Puente a la cabeza, han decido que la Fiesta Nacional no es bien recibida en nuestra ciudad.

En solo tres años de gobierno de izquierdas, de una izquierda radical, que solo gobierna para los suyos, han retirado la Declaración de Valladolid Ciudad Taurina; hemos visto cerrar el Museo del Toro; han suprimido el Trofeo Taurino San Pedro Regalado que desde hace más sesenta ediciones organizaba el Ayuntamiento para distinguir, con el nombre del patrón de la ciudad y de los toreros, al triunfador de la tradicional feria de septiembre; hemos visto desaparecer los apoyos a los festejos taurinos de San Pedro Regalado y de la Virgen de San Lorenzo, y no hablo de los apoyos económicos, hablo del apoyo institucional, de ese apoyo tan simple como que aparezcan publicados los festejos taurinos dentro de los programas oficiales de la feria y fiestas, al igual que se publicitan otras actividades que no están organizadas por el Ayuntamiento.

En definitiva, que los socios de gobierno del Sr. Puente le han obligado a tomar este tipo de decisiones, aún en su contra, pues como él mismo ha dicho en varias ocasiones, en aficionado a la tauromaquia y de pequeño quería ser torero.

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