BORRELISMO Y BORREGUISMO

BORRELISMO Y BORREGUISMO. Artículo de opinión. Por Jesús Enríquez Tauler, portavoz adjunto del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

Por Jesús Enríquez Tauler, portavoz adjunto del grupo municipal Popular en el Ayuntamiento de Valladolid.

En la era digital que vivimos, todo sucede y se sucede a velocidad de vértigo y la política, no solo no es una excepción, sino que bate “records”.

Hace unos meses, los que somos y nos sentimos españoles, festejábamos el testimonio de José Borrell, plantando cara al independentismo de su Cataluña natal, proclamando la unidad de España desde un constitucionalismo expreso y confeso.

Su alocución fue compartida por todos los ciudadanos a los que nos duele nuestra patria, por encima de ideologías y creencias. Como diría cualquier “buenista” que se precie, todos fuimos Borrell aquel día.

De hecho, tras la “emoción de censura” que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa, a la grupa de separatistas, proetarras y antisistemas, el nombramiento de Borrell como Ministro de Exteriores se interpretó como avanzadilla de la defensa de la Nación ante la comunidad internacional, para neutralizar la propaganda de los rupturistas, en busca del respaldo de otros estados.

Pero como dice el refrán “poco dura la alegría en la casa del pobre” y menos aún en la del progre español.

Don José nos sorprendía esta semana afirmando que Cataluña es una nación. Lo hizo en la siempre “españolista BBC” y expresando su preferencia hacia la libertad de los golpistas, que atentaron contra la única nación que proclama nuestra constitución y que fue reconocida, masivamente, por los catalanes en el referéndum de diciembre del ‘78, con más votos que en la mismísima Valladolid.

Esta “conversión” bien podría bautizar un nuevo tipo de cinismo político: “el Borrelismo”, cuya definición se asemejaría a ésta:” Dícese del nacionalista catalán que se disfraza de constitucionalista, para conseguir una poltrona a costa del estado español, que pretende romper”. Una especie de parásito que vive a costa del ser que le alimenta.

Éste ha sido hoy el padrino de Óscar Puente, para entronizarle como candidato a la Alcaldía de Valladolid. Un Alcalde por sorpresa, que al más puro estilo Sánchez, sin tener los votos de los vallisoletanos, tomó el bastón como “majorette” de podemitas y comunistas, que han impuesto políticas extremistas tan grandilocuentes como escasas e ineficaces para responder a las necesidades de la población. Un balance cero de un aprendiz de actor metido a político, que de forma matemática equivaldría al “conjunto vacío”, a pesar de sus esfuerzos por maquillar como logros y realidades, sus naderías. Una puesta en escena, que pretende tomar a los ciudadanos como un rebaño adormecido que le perdone haberse cargado el soterramiento del ferrocarril, la paralización de todos los proyectos de ciudad y la congelación de la actividad económica.

El “borreguismo” de Puente, unido al “borrelismo” de D. José, son un insulto a los vallisoletanos y a la Nación, que pagarán en las urnas, a no ser que triunfen las tendencias suicidas, en una sociedad harta de traidores disfrazados de salvadores.