ALÓ ALCALDE

Por Borja García Carvajal, concejal del PP del Ayuntamiento de Valladolid.

Lo que caracteriza a un régimen dictatorial no es la ausencia de votaciones, ya que en la mayoría de ellos sí que existen, lo que realmente caracteriza a una dictadura es la aniquilación de la oposición. No quiero que nadie me malinterprete, ya que no creo que en Valladolid haya una dictadura, sin embargo, las prácticas del alcalde son tendentes a anular políticamente a todo aquel que no piense como él. Lo grave no sólo es que esa sea su intención, sino que el resto de concejales que sostienen el gobierno municipal, le ríen las gracias y actúan de palmeros con todo lo que hace.

Cada vez que el grupo municipal Popular opina diferente a él, sale atizando con un nuevo golpe contra la democracia. Que el PP quiere aplicar la ley, yo les ahogo económicamente, que el PP no está de acuerdo con alguno de sus proyectos, les pido los viejos teléfonos o lanzo falsas acusaciones contra alguno de sus miembros. Y la última, que el PP pide información y acusa al nuevo gobierno de falta de transparencia, pues decide llevar al ex alcalde ante la fiscalía por una carta de conformidad con la que todos los grupos estábamos de acuerdo. Sus palabras literales han sido: “de haber sido leal el PP, no habría llevado al juzgado a Javier León”. Esto es un vil chantaje. Sus socios palmeros han salido diciendo que lo que el PP pretende es que no se denuncie un posible delito. ¿Eso quiere decir que se hiciera lo que se hiciera se iba a denunciar? ¿Si el PP les hubiera bailado el agua, entonces habrían escondido un posible delito?

En aquel momento, al igual que a día de hoy si se hubiera llevado la carta de conformidad al Pleno, hubiera sido ratificada prácticamente por unanimidad. Cierto es que quienes debieron asesorar al ex alcalde en el momento sobre el trámite administrativo oportuno, no lo hicieron, pero dicho trámite nos hubiera llevado al mismo lugar. El fondo de la cuestión no es jurídico, sino político, ya que el actual alcalde quiere amedrentar a la oposición utilizando a Javier como ariete. Dice que él no quiere perjudicar al ex alcalde, entonces ¿Por qué no trae al pleno la ratificación de la comfort letter? Estando como dicen estar a favor del soterramiento ¿No la ratificarían?

El problema real es que el equipo de gobierno quiere renunciar al soterramiento del tren y sabe que por ahí el grupo Popular no va a pasar. En vez de debatir, plantear claramente las posturas sin mentir a los vecinos y votar, prefieren silenciar las voces del principal grupo de la oposición. Los vallisoletanos no podemos consentir que nuestro alcalde nos mienta, chantajee y amedrente para conseguir sus objetivos.

Javier León tendrá muchos defectos, pero los vallisoletanos saben bien que cuenta con dos virtudes que le llevaron a ser la fuerza más votada siete elecciones consecutivas. La claridad y la buena gestión. La claridad que tantas veces le jugó malas pasadas y que le llevaba a decir lo que pensaba sin paños calientes y sin mentir a los vecinos. La buena gestión que nos llevado a ser un ejemplo de ciudad, moderna y pionera, en la prestación de servicios de los que ahora otros presumen sin recordar quien los puso en marcha.

Los vallisoletanos nos merecemos un alcalde como Javier León, buen gestor y claro. No nos merecemos a un regidor municipal que miente a sus vecinos, que en nueve meses de gobierno ya tiene más sombras que luces y que sólo trabaja para hacer desaparecer el legado recibido y para eliminar a quienes no opinamos como él. Ya lo dijo en Twitter, los que opinan diferente tendrían que estar en la cárcel.

 

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